Delante de mi en un supermercado, esperando para pagar, un señor.

“¿Quiere bolsa?” pregunta la cajera.
“No, gracias. Me apaño.”

Mientras paga, le pregunta a la cajera “Por favor, al final sí, una bolsa.” Y ella contesta “Es lo que le he dicho al principio, que necesitaría una bolsa. Pero no se preocupe. Yo le ayudo.” Y le ayuda a colocar las cosas en la bolsa.

Y ahí tenemos, en menos de treinta segundos, los tres roles dentro del triángulo de Karpmann: el de Victima (o al menos es lo que percibió la cajera), el de Perpretador (Perpetradora en este caso) y el de Salvador(a).

Y la rápidez con la cuál se puede cambiar de uno a otro.

Comparte esta entrada: