Este diálogo entre un padre (un amigo) y su hijo me ha hecho reflexionar sobre la matriz de Eisenhower y su aplicación en la familia en estos días de confinamiento por coronavirus.

Aparentemente el hijo había salido indignado de su habitación prácticamente gritando: “¿Estás utilizando el internet? Porque se ha caído la conexión y tengo que hablar con una amiga. Es urgente.” Se equivocó de término porque el padre reaccionó así: “Venga. Hombre. Estás todo el dia hablando con ella.”

Importante y urgente no tienen nada que ver; no son sinónimos. A los niños les hacemos aprender muchas cosas. Aprender la diferencia entre importante y urgente es algo que les valdrá para el resto de su vida, sobre todo a la hora de negociar.

Si extendemos la idea, el uso de la matriz de Eisenhower por parte de todos los miembros de la familia -tiempos A, B, C y D- puede ser divertido y útil sobre todo para las decenas de casos de negociación de todos los días.

Por ejemplo, limpiar el dormitorio a fondo puede ser tiempo D o tiempo B según la perspectiva (si crees que es A tienes un problema) y una oportunidad de acordar acciones con un lenguaje común.

Si toda la familia utilizara la definición de diccionario de importante y urgente las posibiidades de interpretaciones subjetivas se reducirian.

Entonces, ¿seria tan descabellado el siguiente diálogo?:

– ¿Estás utilizando el internet? No va bien y estoy en Tiempo A. Lo necesito.

– Pues yo también lo necesito.

– ¿Seguro?

– Bueno, puede esperar. Estoy en B.

(Por razones sólo conocidas por un cierto operador telefónico mi amigo sólo dispone de ADSL y no fibra, a pesar de sus mejores esfuerzos para contratar fibra – asi que, mis disculpas ante los demás si alguno se siente ofendido por el comienzo de la historia.)

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