Me van a instalar fibra óptica. Es lo que llama mi operadora de telecomunicaciones un servicio ‘indirecto’ porque alquilan la fibra a la compañía dueña del cableado en las calles.

El otro día viene un técnico del subcontratista que tiene esta compañía. No puede meter el cable de fibra en el tubo que va desde la arqueta al final de la calle hasta mi casa porque el tubo está “saturado”.

¿Quién es el cliente aquí?

Para el último trabajador que puso un cable en el tubo, está claro … la compañía que contrata a su empresa. Hizo su trabajo: meter cableado.

Parece que tampoco consideró mucho a sus colegas (¿clientes internos?) porque sino, hubiese avisado sobre el estado del tubo para el siguiente trabajador.

En mi opinión, es un caso claro de los efectos de la búsqueda de la reducción de costes y no de la satisfacción del cliente final. No he recibido una llamada de disculpa de la compañía.

Curiosamente, la operadora mía me ha llamado ofreciéndome gigas gratis en mi móvil hasta que se resuelva el problema. Cuando comenté que entiendo que no es responsabilidad suya que no me llega el cable a mi casa la respuesta fue:
“Sí, lo es. Ud. ha contratado el servicio con nosotros.”

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