Las patatas bravas llegan y forman una esculptura, tres pilas que parecen un tres en raya tridimensional. Muy curioso. Le digo al camerero que es una presentación interesante y me dice “Todo lo que hacemos lo intentamos hacer bien. Si no, ¿para qué?”

Bastante llamativo. Las bravas no eran nada del otro mundo aunque creo que volveré para ver cómo presentan otros platos.

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