Un Responsable le dice a su colaborador: “Miguel, es que últimamente estoy bastante ocupado y quiero delegar en ti la presentación que tengo al final de este mes. Sé que eres capaz de hacerlo.”

¿Cómo suena realmente esto al oído del colaborador? ¿Cuál puede ser su reacción?:

  1. “Ya, estás hasta arriba y quieres pasarme un marrón.”
  2. “A ver, ¿por qué no me lo dices claramente? No estás delegando nada … estás encargándome un marrón.”
  3. “No me dores la píldora. Me estás pasando un marrón.”

La frase citada es real. Es lo que me dijo un participante en un curso que le había dicho su jefe.

Ocurre con la delegación lo que ocurre con muchas cosas: una confusión de definiciones y propósitos. Outlook tiene una función de ‘delegar’. ¿Es delegar o encargar?

¿Delegar no significa tener la intención de ayudar a tu colaborador a crecer? Al hacerlo, es cierto, liberas tiempo para otras cosas ……. Y como las palabras son reflejos de tus pensamientos, ¿cuál es tu intención real a la hora de delegar?

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