Alan Walker Blog

Una emisora conocida en España tiene unos jingles geniales: “Soy diferente, soy atrevida, soy joven, soy diversa….” Una voz preciosa de una persona joven. Fantásticos, me parecen. Muy divertidos.

¡Espera un momento!:

“¿Soy joven, soy diversa?” Ahí hay una contradicción. Yo tengo 60 años. ¿Soy joven? Según los cánones de la sociedad, no. Aún así, escucho a esa emisora todos los días. Si se dijera (aunque estropearía algo la estética del jingle) “Soy, de espíritu, joven”, me sentiría más incluido. Y la diversidad es la inclusión.

Algunos me tacharán de pedante. Ahora bien, ¿cuántos programas de talento, en las empresas, llamarían a una persona en sus cincuenta, una persona con “alto potencial”? Y ¿por qué no?

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