A principios de mes recibí una llamada de una teleoperadora de una empresa de telecomunicaciones.

Después del ofrecimiento de un regalo estupendo le explico que no voy a cambiar: uno de mis mayores clientes es uno de sus competitidores principales y no tiene sentido que vaya con ellos. Mi interesa que mi propio cliente vaya bien.

A continuación: “¿Cuántas líneas tiene?” O sea, que me importa un rábano lo que me acaba de decir.

Utilizo la técnica del Disco Rayado y consigo librarme de la situación.

Ayer recibi una llamada de la misma operadora. Exactamente lo mismo. Excepto que no utilicé el Disco Rayado tan bien porque me dice la operadora (una diferente) “¿Por qué no? Tenemos mejores precios y mejor servicio.”

Todavia me sorpende lo rudimentario que son algunas estrategias de ventas: sin escuchar e intentar persuadirte con el uso de argumentos fácilmente rebatibles.

Supongo que funcionará el regalo ‘gratuito’.

Comparte esta entrada: