Alan Walker Blog

Lee esto en voz alta:

“Me gustaría contaros una historia, algo me pasó … uuh… hace cinco años. Acababa de volver a la oficina… no sé… unos diez minutos tarde. Algo así. Acababa de comer con mi mujer; era su cumple. Bueno, estaba a punto de sentarme cuando mi jefe, delante de todos mis compañeros, me miró y me dijo..”

¿Cómo suena? Aburrido, seguramente.
Ahora di esto en voz alta:

“14 Octobre 2015. Madrid. Primera semana en mi nuevo trabajo. 10 minutos tarde después de comer (el cumple de mi mujer). Me estoy sentando, compañeros alrededor, cuando mi jefe me dice…”

Más impactante, ¿verdad?

Prueba con contar las historias con la Técnica del Telégrafo (elimina el máximo número de verbos que puedas), en el presente (de esta forma es como una película desenvolviéndose delante de los ojos del escuchante, no una narrativa de algo que saben que ha transcurrido), quitar todo que no añade valor y cuánto más personal, mejor.

Una directiva me dijo una vez que había aprendido en una formación que el Dicho del Predicador (Diles lo que les vas a decir / díselo / diles lo que les has dicho) era el famoso storytelling. En mi opinión es estructura, importante –eso sí- para que la audiencia recuerde lo que quieres que recuerde…. ¿y si la oratoria dentro de la estructura es mala?

Una buena técnica hará que tus historias sean memorizables y memorables.

Por cierto, la historia real de llegar tarde me pasó en Arabia Saudí hace más de 30 años .. humillante para mi, desgraciadamente, y realmente aprendí la lección de ese incidente unos 10 años más tarde. ¡Eso es para otro blog!

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