Una experiencia interesante en un restaurante en Valencia recientemente. La camarera hizo preguntas como, “¿Todo bien?”, “¿La comida está buena?”, en cinco ocasiones. Me pareció excesivo. Afortunadamente, he aprendido a no sentir vergüenza si necesito decir “No” (no fue el caso).

Lo que me llamó la atención es que, después de pagar, dejó dos tarjetas, una del restaurante y otra de Trip Advisor, con su nombre escrito. ¿Cuál fue su propósito?: ¿dar un servicio esmerado o conseguir una excelente puntuación en Trip Advisor?

Yo no me sentí cómodo al concluir que su propósito fue el segundo. Podrías decirme “¿Y qué? Recibiste un servicio excelente porque la camarera estaba trabajando para que la puntuaras bien.” Si y no.

¿Cuáles son los valores que salen del primer propósito que se traducen en comportamientos? ¿Y cuáles son los del segundo?

¿Mi conclusión?: si, en cualquier interacción humana, los propósitos no están alineados al 100% tienes problemas.

Por ejemplo, ¿cuál es el propósito de un departamento de formación?

Comparte esta entrada: